Mostrando entradas con la etiqueta Matapreguntas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Matapreguntas. Mostrar todas las entradas

martes, octubre 18

Montserrat Martorell pudo ser dealer de casino



La escritora chilena Montserrat Martorell estuvo de gira por Ecuador presentando su novela La última ceniza (Oxímoron, 2016) y de paso respondió a nuestras Matapreguntas, no sin antes contarnos una historia: "Estuve casi tres meses viajando por Asia con una mochila de ocho kilos. Recorrí once países. En la mitad del trayecto llegué a Vientián, capital de Laos. No sé cómo (o quizás sí) terminé comiendo en casa de una familia que preparó un banquete en mi honor. Terminada la velada, el hombre, el único hombre que había en la casa, me pidió que fuera a una habitación. Cerró la puerta. Allí empezó con los trucos de magia. Era realmente bueno. Soy un artista, me decía. Como tú. La diferencia es que tú eres blanca y yo soy negro. Era dealer de casinos de juegos. Quería que yo fuera su cómplice para azotar el mercado europeo. Por supuesto que no, por supuesto que no, le dije. Yo solo soy escritora".

Martorell presentó su novela en la Universidad de las Artes el pasado 9 de septiembre y dialogó con Alfredo Palacio, Director de la Escuela de Literatura. En Quito, presentó su obra en la Casa de la Cultura Benjamín Carrión, en el área de la mujer, y este miércoles 19 de octubre a las 19h00 la presentará en la Librería Rayuela.


¿A qué escritor resucitarías? ¿Y para qué?

No lo pienso dos veces. Julio Cortázar es el nombre, Julio Cortázar es el hombre. Mi fascinación por él y por su escritura empezó cuando tenía doce años. Desde ahí siempre he tenido la fantasía de coincidir en alguna vida. Hace muy poco tiempo, algo así como unos meses, fui a verlo al cementerio de Montparnasse y le confesé algunos secretos que él devolvió con nuevas respuestas.

¿Ser o no ser?

Siempre ser. Por eso escribo. La escritura es eso: existencia, vida, presente, pasado y futuro, siempre junto y revuelto, siempre inabarcable.

¿Cómo te gustaría ser leída?

Desde el corazón. Para mí la literatura tiene que nacer de la cabeza, pero sobre todo del corazón y en ese tránsito que se da de lo racional a lo emocional empiezan a nacer ideas, nociones y sensibilidades que son siempre muy personales e íntimas. Yo entiendo al lector como a un descubridor, como un hombre, como una mujer imaginaria que siempre saben más que uno sobre estas cosas.

¿Qué cantas en la ducha?

Joaquín Sabina, siempre... porque ya sabes que "lo nuestro duró lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks".

¿Qué título le pondrías a tu autobiografía?

Viva la vida. Siempre me gustó ese cuadro de Frida Kahlo. Y a mí siempre me gustó vivir.

Los perros ladran, Sancho…

Siempre. Y mucho y a veces muy mal también. Yo creo que a la vida hay que meterle ruido, que hay que hacer las cosas con pasión, que hay que crear y crear y leer y leer y viajar y viajar y amar y amar y saltar y romperse y renacer y al final de todo, si los perros ladran, es porque estamos cabalgando...

¿Qué harías si encontraras el Aleph de Borges?

Miraría para todas partes. Sobre todo para atrás. Soy una nostálgica del pasado, de lo que hubo, de todo aquello que no podemos recuperar, de las cosas que hemos amado, de los amigos que hemos querido, de los viajes y de las noches que no tienen final y de la historia que solo nosotros conocemos.

¿Qué cuentan las ovejas para poder dormir?

Probablemente a nosotros saltando detrás de nuestros propios reveces...

Tu cita favorita:

"El infierno de los vivos no es algo que será; hay uno, es aquel que existe ya aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Dos maneras hay de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo más. La segunda es peligrosa y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar, y darle espacio".
—Las ciudades invisibles, Italo Calvino.

Estás a punto de morir, escribe tu último tuit:

¿A dónde se fueron los pájaros azules?

jueves, agosto 18

Mara Pastor: "No soy de la especie que canta en la ducha"


Desde Puerto Rico, la escritora Mara Pastor (San Juan, 1980) respondió nuestras #Matapreguntas para esta semana. El año pasado, ella fue una de las invitadas al Festival de la Lira de Cuenca, uno de los encuentros de poesía más importantes de la región. Acompañamos sus respuestas con unos cuantos poemas de Arcadian Boutique, uno de sus últimos libros.


¿Cuál fue el último libro que leíste?

Palabras de pescadores: entrevistas con pescadores comerciales de Puerto Rico: 1991-1995, de María Benedetti.

¿Qué libros has robado?

Sus brazos labios en mi boca rodando, de Sergio Loo.

¿A qué escritor resucitarías y para qué?

A Sherezade, para que nos salve a cuentos.

¿Qué cantas en la ducha?

No soy de la especie que canta en la ducha. Declamo epitafios a seres queridos que aún no han muerto. Es un aprendizaje de la ausencia.

¿Qué harías con un Gregorio Samsa en tu familia?

Permitirle ser el insecto que devino. Instagramearlo anclado en el techo, orgullosa.

¿Cuál ha sido tu peor trabajo? 

Cuando tuve que traducir diez libros de matemática en tres meses. Valió la pena, pero sufrí.

¿Cuál es tu secreto peor guardado?

Mi imprudencia. Es silvestre. No avisa.

¿Qué te gustaría hacer que no tenga que ver con la literatura? 

Telepatía con otras especies.

¿A qué autores jóvenes recomiendas?

Javier Peñalosa y Mariana Rodríguez (México), Robin Myers y Noel Black (USA), Legna Rodríguez y Jamila Medina (Cuba). Y de mi país, a los jovencísimos poetas ponceños Carlos Eduardo Silva, Ivelisse Álvarez y Anthony Hernández.

¿Cuál es el primer libro que recuerdas haber leído?

El día que perdí aquello, un libro de entrevistas sobre cómo personalidades famosas españolas habían perdido la virginidad. Lo tomé del librero de mi padre porque en la portada tenía el dibujo de una niña mirando una flor, así que por mucho tiempo pensé que todos escribían de cómo habían perdido una flor. Tenía 5 o 6 años.

jueves, agosto 11

Juan Pablo Castro: "Me gustaría vivir en una hamaca"

Fotografía de Diego Pallero
Juan Pablo Castro Rodas (Cuenca, 1971) acaba de publicar La curiosa muerte de María del Río, la novela con la que el año pasado ganó el premio Miguel Donoso Pareja de la feria del libro de Guayaquil —en cuya próxima edición el libro será presentado.
La novela y el reconocimiento que ha conseguido no son ninguna sorpresa, puesto que Castro Rodas viene alimentando su carrera literaria con otros logros como el premio nacional de cuento José Félix López, otorgado por el núcleo del Guayas de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Antes, su novela Los años perdidos estuvo nominada al premio Rómulo Gallegos, uno de los más importantes en lengua española.

A continuación, las respuestas que Castro Rodas dio a nuestras #Matapreguntas.


¿Cuál fue el último libro que leíste?

El rey del mundo, de David Remnick.

¿Qué libros has robado?

He robado tapacubos, letreros de pare y chocolates para las novias, pero nunca un libro.

¿A qué escritor resucitarías y para qué?

Al poeta Manuel Zavala Ruiz, para que me enseñe a recitar en francés.

¿Qué cantas en la ducha?

Escucho a humoristas, así que tiendo a reír.

¿Qué harías con un Gregorio Samsa en tu familia?

Ya vivo con él.

¿Cuál ha sido tu peor trabajo?

Vendedor de sombreros de paja toquilla.

¿Cuál es tu secreto peor guardado?

El secreto está a la vista de quien lo busque.

¿Qué te gustaría hacer que no tenga que ver con la literatura?

Vivir en una hamaca.

¿A qué autores jóvenes recomiendas?

Ya no creo en las listas.

¿Cuál es el primer libro que recuerdas haber leído?

Ivanhoe, de Walter Scott.

miércoles, agosto 3

Pablo Montoya: "La literatura es una condena y un consuelo"

Fotografía de Adriana Agudelo-Toro

Seguimos con los invitados a la feria del libro de Guayaquil. Esta vez, Pablo Montoya (Barrancabermeja, 1963) aceptó responder nuestras #Matapreguntas. Entre libros de cuentos, ensayos y poesía, este autor colombiano publicó también la novela Tríptico de la infamia, con la cual ganó el premio Rómulo Gallegos de 2015.


¿Cuál fue el último libro que leíste?

Hace un tiempo que no leo libros, sino que los releo. El ejercicio de la relectura, a mi edad, es la mejor opción para no sucumbir al desencanto y al tedio. El ultimo libro que releí entonces es María, de Jorge Isaacs. Fue mi tercera lectura de esa novela y quedé gratamente impresionado.  

¿Qué libros has robado?

Solo una vez robé un libro. Fue en Tunja, en 1986, una biografía sobre Nietzsche, editada por Salvat. Me pillaron y el administrador del almacén me humilló de tal manera que hasta ahí llegó mi carrera de ladrón de libros. Además, ese administrador insensato me insultó delante de mi suegra de entonces. La verdad es que mientras ella escogía unas vituallas, yo me escondí el libro. Y si no fuera por los ruegos de ella me habrían cortado las manos. 

¿A qué escritor resucitarías y para qué? 

Si no me gusta hablar mucho con los escritores vivos, ¿para qué resucitar a los muertos? Además, pienso que el mejor modo de revivir a un escritor es leerlo. 

¿Qué cantas en la ducha?

Jamás canto en la ducha. Me baño con agua fría y en vez de cantar, brinco para soportar mejor el embate del frío. 

¿Qué harías con un Gregorio Samsa en tu familia?

¿Para qué otro Gregorio Samsa en casa? Conmigo basta y nos sobra. Con otro más, mi familia se desbarataría irremediablemente. Y digo esto porque siempre he pensado que Samsa es como el artista, el creador, la conciencia, la piedra en el zapato de la casa.  

¿Cuál ha sido tu peor trabajo? 

Tocar flauta en el metro de París. Lo hice durante casi un año, entre 1993 y 1994. Era un trabajo ilegal, por supuesto. Aprendí mucho en ese oficio marginal, en el que me codeaba con los mendigos y los vendedores de periódico, pero no quisiera volver a hacerlo. 

¿Cuál es tu secreto peor guardado?

No tengo ese tipo de secretos. Y si los tuviera, jamás se los diría a ustedes.  

¿Qué te gustaría hacer que no tenga que ver con la literatura?

La literatura para mí es una condena y un consuelo. Es grata y terrible. Además, ocupa casi todo el tiempo y el espacio de mi vida. He pensado que cualquier cosa que haga tendrá inevitablemente su relación con la literatura. Pero sé que terminaré, como lo aconseja el Cándido de Voltaire, ocupándome de la jardinería.  

¿A qué autores jóvenes recomiendas?

A Rimbaud. Escribió toda su poesía entre los 13 y los 17 años. 

¿Cuál es el primer libro que recuerdas haber leído?

El primer libro que me movió el piso, es decir, que me hizo pensar que yo quería ser escritor, fue Demian, de Hermann Hesse. Lo leí cuando tenía catorce años. Imagínense, cuando empecé a leerlo, yo tenía en la cabeza la idea de ser médico. Al terminarlo, todo ese proyecto, en el que estaba involucrada toda mi familia, se había vuelto pedazos.  

miércoles, julio 27

Jeremías Gamboa: "No robar libros es una forma de excentricidad"

Fotografía de Santiago Barco
Con tan solo dos libros publicados, Jeremías Gamboa (Lima, 1975) es ya uno de los autores peruanos más leídos y comentados de los últimos años. Escribió Punto de fuga (Alfaguara, 2007), un volumen de cuentos, y Contarlo todo (Mondadori, 2013), una novela de quinientas páginas que cosechó lectores por todas partes.

Gamboa, quien además ejerce el periodismo, es uno de los invitados a la feria del libro de Guayaquil que se hará en septiembre. A continuación, las respuestas que dio a nuestras #Matapreguntas.


¿Cuál fue el último libro que leíste?

Estrella solitaria. Canciones escritas para ser cantadas por Nacho Vegas, de Jerónimo Pimentel.

¿Qué libros has robado?

Ninguno. Supongo que no robarlos es una forma de excentricidad.

¿A qué escritor resucitarías y para qué?

A José María Arguedas. Me gustaría que me cuente su experiencia de profesor rural cuando tenía 30 años y escribía Yawar Fiesta.

¿Qué cantas en la ducha? 

A los energéticos: Bruce Springsteen, Lulu Santos, The Clash... Últimamente al tristón de Nacho Vegas, pero la culpa de eso la tiene precisamente Estrella solitaria.

¿Qué harías con un Gregorio Samsa en tu familia? 

Conversar. Mucho.

¿Cuál ha sido tu peor trabajo? 

Ninguno. He tenido varios que en su momento me parecieron horribles y que ahora resultan útiles para contar una buena historia.

¿Cuál es tu secreto peor guardado?

Soy buen imitador de voces, sobre todo si son de escritores.

¿Qué te gustaría hacer que no tenga que ver con la literatura?

Enseñar a leer.

¿A qué autores jóvenes recomiendas?

A uno inédito pero ya premiado en España: el peruano Joseph Zárate.

¿Cuál es el primer libro que recuerdas haber leído?

Pájinas libres, de Manuel González Prada, de principio a fin. Tenía quince años y hasta ese momento no había leído nada completo.

jueves, julio 14

Fabio Morábito: "Me gustaría vender tapetes persas"


Retomamos las #Matapreguntas con el escritor mexicano Fabio Morábito, uno de los invitados a la próxima feria del libro de Guayaquil. Decir que este autor es mexicano, sin embargo, trae ciertos reparos, ya que Morábito nació en Alejandría, Egipto, pero es hijo de italianos, por lo que pasó su infancia en Milán.

Morábito ha escrito toda su obra en español y ésta abarca poesía, cuentos (Grieta de fatiga ganó el premio Antonin Artaud 2006), prosas variadas, un libro de ensayos y una novela, además de un libro para niños. Morábito también tradujo a poetas como Eugenio Montale y Patrizia Cavalli. Para acompañar este cuestionario, publicamos dos textos breves de su libro El idioma materno.


¿Cuál fue el último libro que leíste?

El fin del "Homo sovieticus", de Svetlana Aleksiévich. Extraordinario.

¿Qué libros has robado? 

La teoría de la evolución, de Darwin, y me cacharon.

¿A qué escritor resucitarías y para qué?

A ninguno. Por ejemplo, si resucitas a Dostoievski, lo bombardean de entrevistas. Mejor dejarlo como está.

¿Qué cantas en la ducha?

No canto ni silbo en la ducha.

¿Qué harías con un Gregorio Samsa en tu familia? 

Lo trataría como un rey, siempre y cuando me asegurara que puede escribir La metamorfosis. Si no, lo aplastaría como una cucaracha.

¿Cuál ha sido tu peor trabajo? 

Dar clases de italiano a señoras ricas, que duraban tres semanas y desertaban.

¿Cuál es tu secreto peor guardado?

Todos están guardados muy bien.

¿Qué libro relees a menudo?

Mi prima Raquel, de Daphne du Maurier.

¿Qué te gustaría hacer que no tenga que ver con la literatura? 

Vender tapetes persas.

¿A qué autores jóvenes recomiendas?

Plinio el Joven.

¿Cuál es el primer libro que recuerdas haber leído?

No recuerdo el primero, pero recuerdo el primero que me impresionó: De ratas y hombres, de John Steinbeck.

miércoles, octubre 21

Flor Canosa: "Me gustaría ser leída con una sonrisa"


Invitamos a la escritora argentina Flor Canosa a responder nuestras Matapreguntas. Canosa ganó, recientemente, el Premio Equis Novela 2015 con su primer libro, Lolas. Una plástica historia de amor.

¿Cómo se enteró del premio? Aquí nos lo cuenta: "Siempre tuve la fantasía de que mi carrera como escritora dependía de un correo spam. Reviso compulsivamente esa carpeta de mi email. Y así fue, la noticia de haber recibido el premio llegó directo a mi carpeta de spam. Vivo teniendo ideas absurdas como esa, que después vuelco en mis escritos y tengo una fe ciega en esas tonterías del pensamiento mágico. Et voilà. Hoy por hoy puedo decir que mi carrera en las letras se debe a revisar constantemente lo que otros consideran basura".


¿A qué escritor resucitarías? ¿Para qué?

A José Saramago. Para decirle que fue mi inspiración. Que su carrera, que tomó vuelo a los sesenta y pico de años, me ayudó a creer que algún día podía tocarme a mí. Seguramente no le hubiese importado mucho, pero creo que es de la única persona que alguna vez me sentí “groupie”.

¿Cómo te gustaría ser leída?

De izquierda a derecha, de pie en cualquier medio de transporte, bajo una sombrilla en una playa, de principio a fin y siempre, siempre, con una sonrisa.

¿Cuál ha sido tu peor trabajo?

Repartir diarios a las 6 de la madrugada, en invierno, en la puerta de una universidad privada. La peor parte del trabajo es ver lo bonitas que estaban las chicas a esa hora de la madrugada, mientras yo tiritaba de frío con una gorra blanca enorme en mi cabeza.

Si permanecieras encerrada un año en una casa, ¿qué guardarías como provisiones?

A mi marido y mi hijo. No porque fuera a comerme a alguno de los dos, pero mi marido se encarga de que estemos siempre bien abastecidos, como para un holocausto zombi. Y a mi hijo no lo podría tener lejos un año. Así que creo que también tendría una buena provisión de juegos para la PlayStation. E internet, claro.

Cuando las mariposas se enamoran, ¿sienten humanos en la barriga?

Seguramente. Por eso viven sólo un día, por la indigestión.

"Ay, Dios mío, ¿y ahora qué?", solía ser el primer pensamiento mañanero de Bukowski. ¿Cuál es el tuyo?

Ay, Dios mío, ¿será que un editor quiere publicarme hoy? Iré a revisar mi carpeta de spam.

¿Qué cuentan las ovejas para poder dormir?

Los días que faltan para ser esquiladas.

¿Qué harías con un Gregorio Samsa en tu familia?

Tuve varios Gregorios Samsa en mi familia, pero todos terminaron muertos de un zapatazo. Lo lamento, las cucarachas despiertan mi instinto asesino.

Si llega a tu casa una musa ¿qué haces?

La invitaría a sentarse, le preguntaría cómo fue su día, le prepararía un café y le preguntaría cuáles son sus intenciones. Porque mi marido es músico y no quisiera que ninguna musa se le sentara en el regazo mientras yo no estoy.

Estás a punto de morir, escribe tu último tuit:

Escribo este tuit después de actualizar mi Facebook. He perdido mucho tiempo en las redes sociales y ahora no me alcanza la cantidad de caracteres para decirles que el sentido de la vida es… (-38)

lunes, agosto 31

Hernán Vera Álvarez: "Quisiera un lector sensible, inteligente, hermoso"


El escritor y dibujante argentino Hernán Vera Álvarez (Buenos Aires, 1977), responde nuestras ya clásicas Matapreguntas. Ha publicado los libros de cuentos Grand Nocturno y Una extraña felicidad (llamada América), y el de cómics ¡La gente no puede vivir sin problemas! Es editor de la antología Viaje One Way, narradores de Miami. Cuando tenía alrededor de 20 años, Vera entrevistó en su casa a Adolfo Bioy Casares. La nota era para una publicación enfocada en los jóvenes. Por eso, las preguntas que le hizo se salieron de las comunes que inevitablemente tenía que contestar Bioy. Ese día, el escritor confesó que él nunca había consumido drogas porque Borges sí lo había hecho: cocaína. Esa confesión –Borges consumiendo cocaína– se convirtió en noticia en Argentina. 


¿A qué escritor resucitarías? ¿Y para qué?


Creo que uno se va de este mundo cuando ya dijo todo lo que tenía que decir, pero tal vez resucitaría a Gombrowicz para que me explique bien el concepto de “su forma”. Seguro, saldría con él a caminar por Buenos Aires, pero no por su Retiro. Prefería mostrarle el mío: Constitución.

¿Quién es el autor más sobrevalorado? ¿Y el olvidado injustamente?

Rodolfo Enrique Fogwill. Seguro fue un gran amigo de sus amigos y un buen tipo (pese a que se cultivara una imagen pública contraria), pero su narrativa como su poesía no me parece muy buena. El gran olvidado, siguiendo con la literatura argentina, es Marco Denevi y sus cuentos. Rosaura a las diez, por otra parte, es una de las grandes novelas policiales escritas en español.

¿Cómo te gustaría ser leído?

Quisiera un lector sensible, inteligente, hermoso, que detesta la hipocresía del mundillo literario. Un poeta (creo que todos los buenos lectores lo somos). Alguien con vida a cuestas y no niños de treinta y largos años que han leído dos libros (mucho Anagrama, claro) y viven con sus padres.

¿Cuál ha sido tu peor trabajo?

Humildemente he tenido muchos (y todos los he hecho como cansado y mal), pero seguro trabajar en un astillero en Fort Lauderdale bajo más de 110 grandos Fahrenheit. El día que se bajaron las Torres Gemelas estaba lijando la cubierta de un barco.

¿Qué es lo esencial que es invisible a los ojos?

El verbo. 

¿Cuál sería el soundtrack ideal para el Fin del Mundo?

Algo épico, sin duda, uno no tiene la suerte de presenciar que todo se destruye, que los humanos hemos ganado con nuestra estupidez, finalmente. “It's a Sin”, de Pet Shop Boys.

¿Quién ayuda a Dios cuando madruga?

Dios es nocturno y travesti. No necesita ayuda.

¿Qué harías con un Gregorio Samsa en tu familia?

Denigrarlo, como hacen por lo general los humanos alguna vez en su vida con las personas que se muestran sensibles y que quieren otra forma de existencia. Luego, seguro diría: “I'm so sorry”.

Tu cita favorita.

Es un principio: “La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo, noté que las carteleras de fierro de la Plaza Constitución habían renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios; el hecho me dolió, pues comprendí que el incesante y vasto universo ya se apartaba de ella y que ese cambio era el primero de una serie infinita”.
—"El Aleph", Jorge Luis Borges.

Estás a punto de morir, escribe tu último tuit:

Dale un Fav.


jueves, agosto 20

Pola Oloixarac: "Me gustaría ser una cantante de ópera wagneriana"

Fotografía de Sebastián Freire
Invitamos a la escritora argentina Pola Oloixarac (Buenos Aires, 1977) a responder nuestras #Matapreguntas. Ella es editora fundadora de la revista bilingüe de literatura The Buenos Aires Review y ha publicado las novelas Las teorías salvajes (Entropía, 2008; Estruendomudo, 2010; Alpha Decay, 2010) y la reciente Las constelaciones oscuras (Penguin Random House, 2015). En 2014 se estrenó la ópera "Hércules en el Mato Grosso", escrita por ella.


¿Cuál fue el último libro que leíste?

El sentido del tacto, de Pablo Maurette (Mardulce), Del caminar sobre hielo, de Werner Herzog (Entropía), y estoy atravesando fascinada Yo no estoy solo en mi cuerpo, de la antropóloga Florencia Tola, cuyo subtítulo es como una película de terror en el desierto del Impenetrable: Cuerpos-personas múltiples entre los tobas del Chaco argentino.

¿Qué libros has robado? 

Cuando era teenager robé libros de Nietzsche en avenida Corrientes. En Zivals. Lo hice porque me parecía que lo ética y estéticamente justo era robarlos, que desacralizaba los títulos si no los robaba. El nacimiento de la tragedia y El Anticristo, hurtados con uniforme de colegiala católica. ¡Perdón, Zivals! Están muy subrayados y mordisqueados por pequeñas bestias como para devolvértelos.

¿A qué escritor resucitarías y para qué?

Preferiría resucitarme a mí en el futuro y charlar con científicos simpáticos y lindos, que me expliquen las últimas maravillas del mundo y después me dejen en una biblioteca bien provista de los últimos cincuenta años (supongamos que ése fue el tiempo que estuve sin vida). Si tengo que elegir a alguien del pasado, sería Vladimir Nabokov, para ir de picnic a un prado lleno de mariposas.

¿Qué cantas en la ducha?

Óperas bel canto de fantasía.

¿Qué harías con un Gregorio Samsa en tu familia? 

Me temo que mis gatas Gmail y Carlota Eugenia se encargarían rápidamente de él. En Las teorías salvajes, la pequeña Montaigne Michelle hace de las suyas con una Blatella germanica, la cucaracha aria. No puedo dejar de notar que Gregorio es un muy buen nombre para un gato, al punto que siento que he conocido un gato Gregorio y que lo he querido toda mi vida.

¿Cuál ha sido tu peor trabajo? 

Fui recepcionista de un solárium de camas solares en Buenos Aires a los 16, me echaron por fumar porro en el baño.

¿Cuál es tu secreto peor guardado?

Que mentalmente soy rubia. Y que soy un hombre porque escribo como un hombre, según me han dicho algunos. 

¿Qué te gustaría hacer que no tenga que ver con la literatura? 

Me gustaría ser una cantante de opera wagneriana, medir dos metros de altura y tener una garganta catedralicia, oscura como la de Jessy Norman pero brillante y ultramundana como la de Gundula Janowitz. Si tuviera una voz así, apenas condescendería a hablar con mortales, naturalmente. Viajaría a Bayreuth a dar mis conciertos con un asistente negro elegantísimo, relegaría en él todo mi contacto con el mundo humano.

¿A qué autores jóvenes recomiendas?

A la maravillosa poeta portorriqueña Mara Pastor, a los estupendos novelistas Dany Salvatierra (Perú) y Fernando Montes Vera (Argentina).

¿Cuál es el primer libro que recuerdas haber leído?

Quizás los Cuentos de hadas de los Mares del sur o Sandokan, de Emilio Salgari, ambos de la colección Robin Hood. Sé que Los dos tigres lo leí después porque recuerdo cuando lo fui a buscar embelesada a la feria del libro de Buenos Aires cuando quedaba detrás de la Facultad de Derecho, en los ochentas. Adoraba la feria, me llevaba mis listas de libros e internaba a la pobre gente del stand de Informaciones pidiéndoles las locaciones de mis libros deseados (siento una pantalla de DOS titilando un directorio) y luego iba recorriendo los stands buscando cada libro. Era muy metódica. También pudo haber sido Sissi la Emperatriz, de Suzanne Pairault, de una serie de libritos rojos.

martes, julio 21

Betina González: "No creo en los autores, creo en los buenos libros"


La escritora Betina González (Buenos Aires, 1972) responde, en esta ocasión, las #Matapreguntas de Matavilela. Ganadora en el 2006 del Premio Clarín de Novela con Arte menor y, en el 2012, del Premio Tusquets de Novela por su obra Las poseídas, González nos narra sobre el primer encuentro que tuvo con el mercado editorial:

"Cuando gané el Premio Clarín, un periodista me preguntó '¿No pensaste nunca en cambiarte el nombre? Te llamás González y encima el título de tu novela es Arte menor. Así es muy difícil vender'. Le contesté que la idea de cambiarme el nombre no se me había ocurrido simplemente porque nunca había pensado que llegaría a publicar un libro. Mi única meta era escribirlo y escribirlo bien. Eso ya me parecía una proeza. Jamás había pensado en qué iba a hacer luego. Mucho menos se me había ocurrido que iba a tener que inventarme un personaje. Si un libro es bueno, va a tener lectores más allá de quién sea su autor/a, pensaba ingenuamente. Y sigo pensándolo. De hecho, durante todos estos años, esa ingenuidad es lo único que me ha protegido de los mecanismos hipócritas del mundo editorial. El comentario de ese periodista es sintomático de esos mecanismos. Hoy hay editores que no quieren hacer ningún trabajo: no sólo ya no trabajan con el autor, con su texto, ni apuestan a su obra, además esperan que el autor les llegue como un 'producto vendible'. Ya no alcanza con que el libro sea una mercancía más. Ahora vos también tenés que convertirte en una marca, ser una escritora misteriosa que bebe vinagre para inspirarse, se viste siempre de violeta y escribe sólo de 1 a 5 de la mañana o algo así. Vivimos en una época infantil, que entroniza el yo y sus banalidades, que cree continuar las poses de los artistas del siglo XIX, pero en realidad las ha vaciado de todo el contenido que tenía para los Románticos; una forma hueca de 'ser escritor' exacerbada por las redes sociales que a mí me repele bastante."


¿A qué escritor resucitarías? ¿Para qué?

A ninguno. Como ya conté en la anécdota, no creo en los autores, creo en los buenos libros.

¿Ser o no ser?

Co-ser

¿Quién es el autor más sobrevalorado? ¿Y el olvidado injustamente?

Cualquier respuesta a esta pregunta sería creer en algo así como la "trascendencia". No me engancho en ese juego de vanidades post o pre mortem. Un libro es un libro. Si llega a tus manos como lector, cumplió la pequeña promesa que se inició con una frase. Eso es todo lo que importa. Las etiquetas de la academia, crítica y etc. no me interesan.

¿Qué título le pondrías a tu autobiografía?

"Me quejaba. Y con razón."

Los perros ladran, Sancho…

Y no te dejan dormir

¿Cuál ha sido tu peor trabajo?

Enseñar lógica en una institución de cuarta con una jefa peor.

¿Qué perfume le recomendarías a Dulcinea?

Perejil. Combina perfecto.

Cuando las mariposas se enamoran, ¿sienten humanos en la barriga?

Por suerte los argentinos jamás tuvimos ni tendremos mariposas en la barriga.

"Ay Dios mío, ¿y ahora qué?", solía ser el primer pensamiento mañanero de Bukowski. ¿Cuál es el tuyo?

"No te distraigas". El que vos citás me recuerda éste: "No, another day beginning" (Sylvia Plath). A veces coincido con ella, y con Bukowski también, claro.

¿Con qué personaje literario te gustaría tener un affaire?

Lord Byron (era un personaje más que un hombre real).


martes, junio 23

Cécile Coulon: "Haría crepes con Gregorio Samsa"

Cortesía de la autora
Nacida en 1990, la escritora francesa Cécile Coulon ha publicado ya siete libros. El último de ellos, Le Cœur du Pélican (El corazón del pelícano), salió a principios de este año bajo el sello Viviane Hamy, al igual que otras tres de sus novelas. Poco conocida fuera de su país, Cécile nos permitió publicar estas Matapreguntas junto a unos cuantos poemas suyos, inéditos hasta ahora en español.


¿Cuál fue el último libro que leíste?


Le paradis des animaux (El paraíso de los animales), de David James Poissant.

¿Qué libro(s) has robado?

Al este del Edén, de Steinbeck.

¿A qué escritor resucitarías y para qué?

Resucitaría a Paul Claudel, para que hablemos de Cabeza de oro.

¿Qué cantas en la ducha?

Bajo la ducha canto "You're so beautiful", de Empire Cast.

¿Qué harías con un Gregorio Samsa en tu familia?

Haría crepes.

¿Cuál ha sido tu peor trabajo?

No he hecho nada que considere peor que el resto.

¿Cuál es tu secreto peor guardado?

Nunca un secreto está bien guardado.

¿Qué te gustaría hacer que no tenga que ver con la literatura?

Veterinaria.

¿A qué autores jóvenes recomiendas?

François Henri Désérable, Clément Bénèch y Luna Miguel.

¿Cuál es el primer libro que recuerdas haber leído?

Los tres bandidos, de Tomi Ungerer.